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Más de la Mediciona de Signo editores

Mensaje  Peperoni el Jue Jul 07, 2011 3:37 pm

La dimensión espiritual
integración del ser y el cosmos


Hasta cierto punto, la medicina actual sigue siendo lo que siempre
fue: una curación por la fe. Los pacientes acuden a su médico, siguen sus indicaciones y
aceptan los tratamientos porque confían en su saber, pero también porque creen que se preocupa por ellos.
Un terapeuta que demuestra interés, compromiso, cariño y empatía hacia sus pacientes
está en mejores condiciones de tener éxito que aquél que los trata impersonalmente como
un caso más.

Y la razón del éxito del primero es que ha logrado insuflar en ellos la fe.
Los avances técnicos, junto a la masificación de los servicios médicos, han terminado por crear
distancias afectivas entre los médicos y sus pacientes. La objetividad científica y la propia necesidad
profesional de no implicarse emocionalmente con el enfermo han hecho que muchos terapeutas
hayan renunciado a una de sus armas más antiguas y poderosas: la estimulación de la esperanza.
Es cierto que el hecho de «guardar las distancias» les permite actuar con mayor rigor,
pero esto no quiere decir que dejen de mantener la fe del paciente en su capacidad de curarlos.

El éxito de las terapias holísticas reside justamente en la recuperación de esa relación íntima y
humana con el paciente, que deja de ser un caso para convertirse en una persona concreta, en la
que la enfermedad y su tratamiento tienen características únicas y especiales. Al mismo tiempo,
al hacer participar al paciente en el proceso de curación, que justamente se apoya en sus propias
características y posibilidades, las medicinas naturales provocan en el mismo un cambio de actitud
en el que las emociones y la energía espiritual completan y potencian el trabajo del terapeuta.

El creciente índice de enfermedades psicosomáticas, algo que ni la medicina ortodoxa se atreve a
negar, refuerza aún más la necesidad de promover terapias que actúen en el mismo sentido. Todos
necesitamos creer en algo, aunque lamentablemente dichas enfermedades indican que así como
creemos en la recuperación, existen millones de personas que creen en el fracaso, la infelicidad
y la falta de soluciones. Con esto queremos decir que el poder de la mente actúa tanto en positivo
como en negativo.

Cualquiera que sea el camino terapéutico elegido, tener fe en un dios, en
un medicamento o en las palabras de un terapeuta forman parte del primer paso hacia la curación.Texto de la obra de Signo editores Medicina natural.

El soplo vital

En este tramo final de nuestro paseo por las tres esferas del ser humano nos centraremos en ese
ámbito difuso y a la vez maravilloso que es el espíritu, considerado como una forma suprema de
la actividad psíquica, y que por esta misma razón no suele tener polaridades negativas, aunque
sí matices personales y culturales.
El término proviene del latín y alude a un soplo muy fino de aire, el hálito o aliento que anima
la parte incorpórea del ser humano, por lo que se asimila frecuentemente con el alma. La diferencia
entre ambos términos se desarrolla en el plano del lenguaje y el de las concepciones filosóficas
y religiosas. Por ejemplo, se dice que el alma (o ánima) es un principio vital e invisible de
todos los seres vivos (incluidos los animales), pero que la esencia superior del espíritu es privativa
de los seres humanos. Asimismo, el término alma suele usarse más en contextos religiosos,
en tanto que espíritu, al ser más abarcador y rico en matices, se usa en el mundo de la cultura y
el arte. De todas maneras, en la vida diaria tan pronto decimos que alguien tiene un «espíritu expansivo
» como un «alma noble», muchas veces en alusión al carácter o la personalidad (de modo
que podría hablarse de carácter noble o personalidad expansiva, es decir, franca y comunicativa).

Sin embargo, cuando decimos que una persona es rica de espíritu (o pobre) nos referimos
a sus cualidades más altas (dignidad, cultura, benevolencia, amplitud, etc.). Dejaremos pues de
lado otros significados de esta palabra, incluso los que hacen referencia a seres ideales (Espíritu
Santo, espíritu del mal, espíritu angelical, etc.) o a la esencia inspiradora o principio general de
algo (el espíritu de una obra literaria, o el de un grupo humano dedicado a una obra en común).
En cambio, nos centraremos en ese aspecto del ser humano que termina por darle unidad y que
al mismo tiempo lo proyecta más allá de su entidad psíquica y corporal.

Está claro que es parte del ser racional y consciente de la persona, en tanto que impulsa a
obrar en un sentido o tender hacia algo que está más allá de las contingencias comunes. Esta
condición de enfocar o propender a la búsqueda de algo por encima de lo cotidiano ayuda a
entender la diferencia entre lo espiritual y lo psicológico (aunque ambos se gesten en la mente).
Tener buenas intenciones o lanzarse a una aventura por el desierto son impulsos relacionados
con la búsqueda de algo concreto. En cambio, la meditación y la contemplación son intentos
de la mente de sumirse en una especie de silencio mental que le permita expandirse y lograr un
estado de serenidad, plenitud y armonía.Texto de la obra de Signo editores Medicina natural.

Ausencia de dualismo

La búsqueda de lo espiritual es uno de los principales argumentos de las creencias judeocristianas
y de la mayoría de las orientales, ya que consideran que por esa vía se llega a la contemplación
de lo divino, o a la toma de contacto con una esencia creadora. Estas tradiciones religiosas
y filosóficas parten en algunos casos del dualismo cuerpo-alma/material-inmaterial. En otras, especialmente
en las orientales, sitúan el mundo espiritual más allá de esta dualidad, en un ámbito
ocupado por lo divino y en donde no hay transcurso temporal ni interferencias con lo material.

Las medicinas holísticas no dejan de reconocer el valor que poseen las creencias religiosas en la
vida de las personas, pero las consideran un recurso más, y por lo tanto no el único, para buscar
la salud integral. Siendo una parte del todo en permanente correlación con las demás, es la que
menos dualismos presenta, ya que en realidad su propósito es mantener ese ámbito como una
reserva de energía vital siempre dispuesta a reforzar las restantes. Por ello, la salud física y mental
propician una estabilidad espiritual, pero el espíritu siempre ha de estar listo para velar por la
armonía general del conjunto. De ahí que muchas de las técnicas y disciplinas holísticas tiendan
precisamente a entrenar la mente y el cuerpo para que esa fuerza vital, inmaterial pero poderosa,
pueda ser usada en circunstancias difíciles.

En otras palabras, da igual que la vía hacia el refuerzo espiritual sea la meditación zen o las oraciones
en un templo religioso; lo importante es que las personas tengan conciencia de poseer esa
carga espiritual en la que se integran, sin dualismos. Éstos pueden ser muy diversos: elementos
como la fe, el optimismo, la creencia en una energía universal, la esperanza, la seguridad en uno
mismo, la confianza en el entorno, la seguridad
de participar en un movimiento de la humanidad
hacia un mundo mejor y la convicción
de que existe una energía positiva que se
puede promover y enriquecer a través del amor
y la solidaridad.

Por ello, hablar de salud espiritual implica
desde el comienzo la creencia en que esa dimensión
humana existe y puede ser gestionada,
del mismo modo que ejercitamos el cuerpo,
cuidamos la alimentación y evitamos el
estrés. Más que cuidarse, la salud del espíritu
necesita de una constante realimentación, porque
es, como la felicidad, un combustible que
sostiene la vida y que eventualmente nos la
puede salvar.Texto de la obra de Signo editores Medicina natural.

Como un órgano más

Entrenar la energía espiritual significa incrementar las posibilidades de disponer de esa fuerza
tanto para afrontar las contingencias de la vida cotidiana como para sentirse menos vulnerables
ante un obstáculo importante. Así, son ejemplos un pronóstico negativo sobre nuestra salud, la
enfermedad, el duelo o las pérdidas que afectan a nuestra afectividad.
Del mismo modo que el cuerpo y la mente se componen de diversos sistemas en interrelación,
el espíritu tampoco es un todo que se manifiesta en bloque. ¿Qué caracteriza entonces a una
persona de la que decimos que posee una gran riqueza espiritual? Todos sabemos que se trata
de algo que no depende ni de los bienes materiales ni siquiera de la belleza física. En principio
nadie, ni siquiera en el aspecto material, posee absolutamente toda la riqueza a la que aspira, en
tanto que, como dijimos, un cuerpo sano no es nada si no posee una mens sana, entendida ésta
como espíritu equilibrado. El mismo se define por un conjunto de virtudes casi imposibles de
cuantificar, en tanto que ellas siempre aluden a las más altas y positivas a las que se puede aspirar.

Una de las paradojas de la civilización es que los pueblos más admirados por su fuerza espiritual
han sido siempre los más desposeídos de bienes materiales, y de donde las culturas más
avanzadas han tomado una inmensa cantidad de elementos que se habían dejado de lado precisamente
en su carrera hacia el progreso material.
Ésta es una de las razones por las cuales Occidente adoptó con tanto entusiasmo disciplinas y
terapias como el yoga, la meditación zen, el budismo, la medicina china,
el Ayurveda, las artes marciales orientales, el taichi y muchísimas más,
en las que el cuidado del espíritu tiene la misma importancia que el de
la mente y el cuerpo.
Estas disciplinas nos enseñan que, como un órgano más, el espíritu posee mecanismos,
correlaciones y formas de expresión, aunque los mismos sean muchísimo más sutiles e
intangibles que los del resto del ser humano. Precisamente esa cualidad incorpórea
pero a la vez poderosa contribuye a que, cuando se establecen, los nexos espirituales
sean extremadamente poderosos e inquebrantables. La historia humana
está llena de ejemplos en los que la unidad espiritual logró imponerse
sobre cualquier contingencia adversa. La increíble longevidad del
imperio egipcio, los primeros tiempos del cristianismo, la unidad
religiosa en la diáspora judía o la gran fuerza del hinduismo,
son sólo unas muestras del inmenso poder aglutinador
de las creencias. Pero junto a esos ejemplos grandiosos, millones de casos personales
demuestran que el ser humano siempre cuenta con ese último reducto de su ser, capaz de llenarse
de una energía que muchos se empeñan en considerar milagrosa.Texto de la obra de Signo editores Medicina natural.

Un espíritu fuerte

La riqueza espiritual está compuesta por distintos elementos, aquellos que cada persona siente
que en cada momento le proporcionan esa fuerza tan importante para proyectarse sobre las alternativas
de la vida. Una de las fuerzas más poderosas es la creencia religiosa, pero considerar
estrictamente que sólo la fe en algo superior puede sostener a las personas es, de por sí, un modo
de segregar a los que no son creyentes.

Una visión más amplia y abarcadora nos lleva a considerar que una persona con un espíritu
fuerte tiene, además de la fe, confianza en lograr sus objetivos sin menoscabar los ajenos. Es capaz
de disfrutar de las creaciones culturales tanto como del esplendor de la naturaleza. Acepta
que en las cosas pueda intervenir un designio divino, pero también está convencida del peso de la
acción humana.

Es consciente de ser parte de la energía universal, y de que sus actos han de tender
a incrementarla y no a menoscabarla. Intenta que, en su vida pública y en su intimidad, la
bondad y la comprensión estén presentes en cualquier decisión. Sabe ser feliz en el presente sin
estar agobiada por el pasado ni preocupada por el futuro. Se acepta como es. Cuida su cuerpo y
su mente para sentirse mejor consigo misma, antes que agradar a las demás. Acepta los vaivenes
de ese cuerpo y esa mente, evitando los lamentos y dirigiendo sus energías a recuperar el
equilibrio y la armonía. Valora la belleza de la realidad sin engañarse con las propuestas de la
magia o de lo imposible. Se sumerge cada día en la vida sin culpa ni ansiedades. Aguarda confiada
el porvenir, pero no deja de disfrutar de la espera. Puede amar sin crear dependencias ni
sentirse atada por quien la ama. Valora en su justa medida la soledad y la compañía, el silencio
y el bullicio, la complejidad y la sencillez. Es sensible ante la belleza, pero también ante la injusticia.
Es independiente y rebelde sin necesidad de ser agresiva ni intolerante.
Una persona fuerte de espíritu cultiva el buen humor y sabe mostrar alegría sin ser hostil ni
ofensiva. Contempla los obstáculos mientras piensa en cómo sortearlos. Tiende a buscar las
esencias y a no quedarse en la superficie. Busca lo mejor en cada acto de su vida sin obsesionarse
por la perfección. Es creadora, pero no sólo de belleza sino también de energía compartible.

No discute sin motivo pero sabe negociar, escuchar, comprender y empatizar. Antes que
miembro de un grupo se siente persona, un ser humano, y por lo tanto igual a todos los demás.
Sabe ayudarse a sí misma, pero para llegar a ser más generosa con sus semejantes.
Podríamos proseguir con esta enumeración, pero suponemos que es suficiente para entender
que, en síntesis, las personas espirituales nunca dejan de crecer, aman la vida y están permanentemente
cargadas de energía, aún cuando están en la más absoluta inmovilidad. La manera de
llegar a ese punto es una tarea tan voluntariosa y constante como lograr un cuerpo escultural.Texto de la obra de Signo editores Medicina natural.

Cultivar lo invisible

Cada una de estas características o maneras que tiene el espíritu de manifestarse no nos son dadas
como el oxígeno que alimenta la sangre, ni siquiera como la piel que nos cubre o el cerebro
que nos gobierna. Como hemos dicho, la fuerza espiritual es multiforme y necesita ser entrenada,
de tal modo que cada una de esas características, además de ayudarnos a vivir mejor, pueda estar
lista para ser usada cuando las circunstancias lo precisen, sea para nosotros mismos o para los demás.
Por ejemplo, será difícil que disfrutemos de un atardecer en medio del silencio de la montaña
si a lo único que aspiramos es al bullicio de las calles; o bien, no podremos apreciar un concierto
si nuestra mente está preocupada por los vaivenes de las acciones y valores en la bolsa.
Conectar con el espíritu no es un acto espontáneo. Cada aspecto que da forma a la verdadera riqueza
espiritual es como un músculo que se va entrenando cada vez que dejemos que cada una
de esas actitudes positivas se instale en nuestras vidas, le hagamos un lugar en nuestras ocupaciones
y las atendamos del mismo modo que nos preocupamos por la higiene de nuestros hábitos.
Con esto queremos decir que debemos destinar una parcela de nuestro tiempo a practicar
esa proyección del yo y de la conciencia hacia elementos positivos, reconfortantes y energizantes.

El espíritu se educa y se recarga gracias a una oración, pero también en la contemplación
del arte, en la meditación, la introspección, y en general en todo aquello que signifique detener o
suspender provisoriamente nuestra preocupación mundana para centrarnos en ese silencio mental,
en la paz interior que aprecian los contemplativos.
Miles de monjes, anacoretas y practicantes de las más diversas creencias no dudaron en aislarse
del mundo en la más absoluta pobreza para encontrar esa paz espiritual que los conectara con la
esfera superior del ser y también con la divinidad. Para sus contemporáneos, acabaron siendo
seres especiales, venerados justamente por haber accedido adonde no se llega más que con la
fuerza del espíritu. No es otro el camino que han elegido muchos personajes de profunda influencia
en el pensamiento: Mahoma, Moisés, Cristo, Confucio, Lao Tsé, Buda o san Antonio
son algunos de los que encontraron en la meditación y el retiro la inspiración que los puso al
frente de las principales creencias de la humanidad.
No pretendamos tanto. Texto de la obra de Signo editores Medicina natural.

Pero es seguro que nos sentiríamos mejor si destináramos, desde ahora
mismo, una parcela de nuestras vidas para ir enriqueciendo alguna de esas características con
las que hemos dibujado –posiblemente de forma muy idealizada– a una persona capaz de
de sarrollar un inmenso poder espiritual.
Pausa entre paréntesis
Existen infinidad de recursos, técnicas y terapias para entrenar y reforzar el espíritu. En casi todas,
la principal exigencia es la de apartarnos de lo cotidiano, establecer esa pausa, abrir un paréntesis
y por un lapso de tiempo reencontrarnos con nosotros mismos. Tras ese ejercicio y del
cierre del paréntesis, estaremos un poco más cerca de poder utilizar en el futuro (y obviamente
en lo cotidiano) ese pequeño músculo que ha comenzado a crecer.
Antes debemos aclarar que una cosa es esta especie de gimnasia destinada a reforzar la parte espiritual,
y otra es acudir a ella como auxilio ante una situación de enfermedad. Aunque algunas
técnicas puedan aplicarse en uno u otro sentido, otras sólo serán parte del entrenamiento, pero
nunca de un tratamiento. Veamos un ejemplo: en el yoga se trabaja la meditación, la respiración
y el movimiento, pero eventualmente sus técnicas pueden aplicarse ante una situación de estrés.
En cambio, las artes marciales o el taichi son excelentes entrenamientos integrales, pero será difícil
ejercitarlos en un momento en el que esté seriamente comprometida la salud física.
Existen formas individuales y grupales de trabajo con el espíritu. Asimismo, hay técnicas que se
pueden aprender para luego practicarlas en la intimidad (meditación, yoga), pero para otras invariablemente
hemos de contar con un conductor (taichi, chi kung). Del mismo modo, hay recursos
que se pueden autoadministrar o practicar en soledad, por ejemplo la aromaterapia, pero
otros necesitan de un terapeuta, como el reiki, la acupuntura o los masajes.Texto de la obra de Signo editores Medicina natural.

Meditar para crecer

Junto a las oraciones y los cánticos rituales, la meditación es una de las técnicas más antiguas y
eficientes para trabajar con el espíritu. La misma no consiste en reflexionar o analizar detenidamente
algo para llegar a una conclusión. Consiste inicialmente en concentrar la atención en un
punto u objeto concreto y a partir de ahí mantenerse de forma pasiva, dejando que las imágenes
se sucedan de forma involuntaria, apareciendo y desapareciendo de la conciencia. El primer objetivo
es liberar la mente de interferencias para llegar, poco a poco, a controlarla. Se trata, por lo
tanto, de un proceso sistemático que se desarrolla en un plano íntimo de la conciencia, y cuyo
objetivo es centrar sin esfuerzo la atención en aspectos cada vez más profundos del ser, vivenciando
detalles sutiles que de otro modo pasarían desapercibidos.
Meditar implica una actitud física relajada, en un ambiente libre de molestias y en el cual se pueda
interiorizar y percibir lo que ocurre en la mente. Se convierte así en una especie de autoobservación
a la vez atenta y neutra, cuya duración puede ser todo lo larga que se desee, aunque
siempre se recomienda comenzar por unos pocos minutos por sesión.
Una vez entrenada, la mente es capaz de desconectar rápidamente
y en cualquier circunstancia para situarse en un
plano superior y centrarse en el objeto de la meditación.
Al ser un recurso tan antiguo, la meditación cobra caracteres
propios según las tendencias religiosas, ideológicas y filosóficas:
budista, zen, yóguica, trascendental, metafísica, de tipo contemplativa,
etc. Cada una de ellas tiene sus procedimientos y técnicas
de concentración, entre los que están las posturas físicas, el trabajo con
la respiración, visualizaciones, dibujos especiales (mandalas), oraciones (mantras), recorridos
por los centros corporales de la energía (chakras), músicas y percusión (címbalos, campanas,
tambores, cuencos).

Lo habitual es que los primeros pasos en este entrenamiento estén dirigidos
por un maestro, hasta adquirir la suficiente capacidad para hacerlo en solitario.
Además de ser un arma poderosa para el entrenamiento espiritual, las evaluaciones científicas
de esta técnica han demostrado que mejora ostensiblemente el rendimiento intelectual (concentración
y memoria), porque activa más zonas del cerebro que otros procesos mentales. Asimismo,
se ha demostrado que incrementa la respuesta inmunitaria, mejora la salud general y la sensación
de bienestar, eleva los umbrales de dolor y de reacción positiva ante problemas físicos,
mejora la inteligencia emocional, alivia el estrés y ayuda a regular la tensión arterial.

Peperoni
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Cómics de Signo Editores

Mensaje  Jakim el Vie Jul 08, 2011 11:10 am

Hola, he visto la caja y los libros de los cómics de Signo Editores de Mortadelo y Filemón y están de vicio, eso sí, para quien se lo pueda permitir claro.

Jakim
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Precio de los cómics de Signo editores

Mensaje  Nacho el Lun Jul 11, 2011 12:06 pm

¿Cuánto piden por los cómics?

Nacho
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Precio de los comics

Mensaje  Jakim el Jue Jul 14, 2011 12:47 pm

Pues creo recordar que el precio era 870 , eso sí, te dan también una televisión de 19 "".

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precio cómics

Mensaje  Jose Lopez el Mar Jul 19, 2011 11:08 am

Hola, dónde habéis visto los del precio de la colección de comics y la tele? El precio es por la colección de Mortadelo y Filemón y El Capitán Trueno o sólo por una de las dos?

Un saludo.

Jose Lopez

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Precio de los cómics

Mensaje  Jakim el Vie Jul 22, 2011 1:44 pm

Hombre, de cada una de ellas, si fuera por las dos estaría tirado.

Jakim
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Cómics de Signo editores

Mensaje  Nacho el Miér Jul 27, 2011 3:46 pm

Gracias por la contestación, voy a ver si ahorro un poco y para Octubre o así me compro por lo menos una, gracias.

Nacho
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Medicina Natural, de Signo Editores

Mensaje  Ortiz el Jue Ago 04, 2011 12:27 pm

Buenos días, he visto en la web de Signo Editores que tienen una colección de libros sobre Medicina natural, ¿alguien la ha comprado y me puede decir sus opiniones?

Gracias.

Ortiz
Invitado


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Medicina Natural de Signo Editores

Mensaje  FPerez el Lun Oct 10, 2011 12:41 pm

Hoal Ortiz, yo ya la tengo en casa y me ha parecido una buena elección. Te copio algo de contendio que me ha parecido interesante Laughing Laughing


Shiatsu en Japón y acupresión en China
En la mayoría de los diccionarios se habla de acupresión como un antiguo método de frenar las hemorragias por medio de la inserción de agujas en el tejido cercano al vaso sangrante. Sin embargo, no es ésta la acepción que se le suele dar entre los que utilizan actualmente las técnicas de medicina natural. En este ámbito, se entiende por acupresión un método curativo que se sirve de la presión en puntos clave de la superficie cutánea del cuerpo para tratar dolencias y conseguir el alivio o remisión de numerosos problemas de salud.
Cabría preguntarse cuál es la diferencia existente entre la acupresión y el masaje. En la primera los resultados son más profundos y duraderos, mientras que los efectos del masaje, aunque proporcionan también muy buenos resultados, son a menudo más superficiales.
Sin embargo, la auténtica esencia del shiatsu es la prevención de la enfermedad, dado que su principal propósito consiste en estimular las facultades curativas y equilibradoras innatas del cuerpo humano. Además, su aplicación proporciona sensaciones placenteras y resultados satisfactorios, ya que, como ocurre en general con todos los tratamientos naturales, no produce efectos secundarios, nocivos o desagradables.
El tratamiento de shiatsu se puede aplicar a personas de cualquier edad, desde niños a ancianos.
Lo ideal es practicar una sesión diaria de 5 a 10 minutos, por la mañana, lo cual sirve para aumentar la energía y mejorar la salud hasta extremos insospechados.

Práctica del shiatsu
Según muchos expertos en esta técnica, la estimulación superficial en determinados puntos
de la piel provoca una reacción corporal que estimula la liberación de endorfinas, unas sustancias analgésicas producidas por el propio cuerpo.
Existen diferentes formas de aplicar la acupresión. La mayoría de terapeutas emplea los dedos de las manos como única fuente de presión, sin utilizar instrumentos distintos de los propios del cuerpo humano. Pero algunos expertos en acupresión, basándose en el significado exacto de la palabra (acus significa aguja; presión significa apretar sin penetrar), recurren al empleo de agujas romas, sin punta, que aplican sobre la piel en puntos determinados de los meridianos, lógicamente sin llegar a atravesar la epidermis.
Otros especialistas recomiendan el uso de objetos redondeados (barras de punta redonda, bolas, etc.) para practicar la acupresión o shiatsu. Opinan que no es necesario
el conocimiento exacto de los meridianos ni de los puntos donde se ha de ejercer la
presión, sino únicamente de las zonas aproximadas sobre las que conviene actuar.
Aunque se considera que la mano es fundamental, algunos maestros aplican la presión también con otras partes del cuerpo. Codos, rodillas y pies intervienen en algunos casos particulares que, por lo general, sólo puede determinar un terapeuta experto. Por lo tanto, lo mejor es que el principiante, al menos las primeras veces, utilice sólo las manos, que son más sensibles y sin duda más fáciles de controlar.
Sea como fuere, en el shiatsu las manos desempeñan un papel protagonista, aunque a menudo con funciones diversas. Una de ellas se considera la mano de sujeción o de sostén, mientras que la otra es habitualmente la mano activa. La primera establece el contacto y diagnostica, y la segunda ejerce la presión. La fuerza se puede ejercer con distintas zonas de la mano: con toda la superficie, con la palma, mediante varios dedos combinados, con los nudillos o con el puño cerrado, pero sobre todo a través del pulgar.
La presión con toda la mano, de carácter envolvente, se aplica sobre los brazos, la espalda, el abdomen y, sobre todo, la cabeza y el rostro del paciente. Permite tratar una zona en conjunto, pero no resulta adecuada para intervenir sobre puntos específicos. La palma de la mano se utiliza por lo común para ejercer presión en el abdomen, los muslos y las zonas musculares amplias.
El pulgar, sobre todo su yema, presenta una zona de epidermis especialmente sensible, capaz de percibir incluso las menores variaciones relativas al estado de la energía. Permite actuar sobre puntos muy precisos, variando el tipo de presión según las necesidades, y por ello se utiliza en la mayoría de los casos. No se emplea cuando la zona que se va a tratar es demasiado amplia.
El contacto entre el pulgar y el cuerpo del paciente guarda una gran similitud con el acto de
apoyar la yema en una superficie para conseguir las huellas dactilares. Cuando es necesario aplicar una presión más intensa, algunos maestros superponen los dos pulgares.
Los dedos índice, corazón y anular juntos sirven por lo general para tratar la cara y el abdomen, a través de presiones delicadas o medias con las puntas. A veces, también puede cumplir una función el meñique, junto con los otros dedos. En este caso, los cuatro dedos unidos consiguen transmitir la fuerza que viene de los codos y de las palmas. Algunos maestros, para aplicar una presión uniforme y bien equilibrada, utilizan los nudillos del puño.
Los codos y las rodillas se emplean sobre todo para el tratamiento de zonas amplias en secuencias rápidas o en los casos en que el paciente es una persona de gran corpulencia. Los codos permiten aplicar presiones potentes pero también estimulaciones leves y bastante precisas. El codo en posición de ángulo agudo proporciona una presión específica más intensa, mientras que en posición de ángulo obtuso provoca una presión general más ligera. Algunos terapeutas emplean también la presión del codo estirado. Todos los especialistas están de acuerdo en que no se debe usar el codo sobre el abdomen.
Las rodillas brindan posibilidades muy similares, pero son difíciles de utilizar cuando hay que intervenir con precisión sobre zonas limitadas. A menudo, las rodillas se utilizan para intervenir en las caderas y en las extremidades inferiores y, con objeto de controlar mejor la presión, se apoya el peso del cuerpo en las dos manos.
No todos los expertos están de acuerdo a la hora de atribuir a los pies un valor terapéutico. Algunos sostienen que la sensibilidad de esta parte del cuerpo es muy limitada, y ello reduce las posibilidades de controlar la presión. Sólo los maestros más expertos son capaces de caminar sobre los glúteos o las extremidades inferiores de los pacientes proporcionándoles una acción beneficiosa para el organismo. Ahora bien, la presión de los pies del terapeuta contra las plantas de los pies del paciente puede estimular la energía del meridiano del riñón, ya que es en esa zona donde inicia su recorrido. Este meridiano está relacionado con las funciones renal y sexual.

FPerez

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Re: Libros Signo Editores

Mensaje  Mariajo el Vie Mayo 11, 2012 2:09 pm

Ortiz escribió:Buenos días, he visto en la web de Signo Editores que tienen una colección de libros sobre Medicina natural, ¿alguien la ha comprado y me puede decir sus opiniones?

Gracias.

He encontrado Signo Editores buscando ediciones del Capitán Trueno para mi novio pero esto de medicina natural me interesa y bastante….qué precio tiene? Donde puedo saber?

Mariajo

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Re: Libros Signo Editores

Mensaje  Mariajo el Vie Jun 15, 2012 11:49 am

Patty escribió:Nos han informado que las colecciones nuevas, las de Signo Editores, las están haciendo estilo coleccionista, mucho más lujosas y que no tiene nada que ver con ninguna enciclopedia de cualquier otra editorial.



La verdad es que tengo que decir la Edición Coleccinosita de Mortadelo y Filemón está del diez, mi primo la tiene y está muy contento.

Mariajo

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Re: Libros Signo Editores

Mensaje  Mariajo el Mar Jun 26, 2012 1:18 pm

TripleJ escribió:¿Pero alguien ha visto ya algún tomo nuevo de Signo Editores?

Pues he visitado su web, y por lo que veo están estrenando la Edición del Historia del Arte, tiene buena pinta.

Mariajo

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Re: Libros Signo Editores

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